Los Espantos de Grand Island (“Ghosts of Grand Island”)

Yolanda Nuncio was many peoples' first call after the raid.

Yolanda Nuncio was many peoples’ first call after the raid.

STORY AND PHOTOS BY OLIVIA EXSTRUM | THE NEW TERRITORY ISSUE 06 PDF Version (English)
(read in English)

 

NOTA: Los nombres de *Martha y *Luisa fueron cambiados para proteger su  identidad.

 

Martha* nunca olvidará el día que perdió a su madre.

No fue exactamente solo un dia. Tal como es el caso de muchos inmigrantes indocumentados, el camino de Luisa*—la mamá de Martha—de trabajar en una planta procesadora de empaque para proveer una mejor vida para sus seis hijas en un pueblo en Nebraska al regresar a Guadalajara, tomó varios años. Comenzó con varios meses de detención en una cárcel de Omaha y continuó con innumerables días en corte, esperando ansiosamente su destino. Al final, fue exigida a regresar al lugar del cual huyó de un esposo abusivo en 1999.

Luisa se fue hace cinco años, pero para Martha, su tragedia empezó años atrás, en un día frío de invierno en el 2006. Siendo madre de dos hijos chicos, Martha estaba estudiando para obtener un título universitario, y como su madre, también había escapado de una relación abusiva. Trabajaba medio tiempo en una escuela primaria cuando escucho de una redada en la planta donde su madre trabajaba por las mañanas. En ese entonces, enfocada en los niños, no pensó en su mama, lo cual Martha me dijo durante una entrevista en el colegio donde actualmente trabaja.

“No fue hasta que salí del trabajo, cuando me di cuenta”, dijo Martha. “En ese

momento me empecé a cuestionar”.

Una madre soltera y desesperada por sacar adelante a sus seis niñas, Luisa hizo lo que Martha considera el “peor error de su vida” y compró un acta de nacimiento falsa para trabajar en la planta. Después que la madre de Martha fue detenida, la trasladaron a aproximadamente uno de 200 centros de detención en los Estados Unidos—de cual desconoce el lugar—hasta que eventualmente llegó a la cárcel municipal de Omaha. Martha y sus hijas visitan a Luisa una vez al mes. Las cosas se calmaron, temporalmente, cuando fue liberada y le dieron un permiso de trabajo mientras su caso se desarrolló en corte. Luego, más de seis años después de la redada, Luisa fue condenada con suplantación de identidad, y ordenada a irse del país. Martha tiene un cariño maternal hacia ella, con ojos amables y una gran sonrisa, pero su voz es firme cuando habla del sistema que cree que le falló a su familia.

“Juro ante Dios que no siento que mi mama sea una criminal”, dijo Martha. “Se que si en este momento le preguntas a un juez, te diría que es criminal, pero en mi opinión, el sistema está equivocado. . . . Ella sabía desde el primer día que comprando un acta no era lo correcto. No había otra manera de mantener a sus hijas”.

La historia de Martha y Luisa es solo una de las infinitas que igualmente    viven otras familias en mi tranquilo pueblo de Grand Island, Nebraska. Hace más de una década, autoridades federales de inmigración hicieron una redada en una planta empacadora de carne aquí, arrestando más de 250 personas y cambiando las vidas de familias en el proceso. Once años después, regresé a casa para averiguar la historia.

 

‘No Miras a la Gente Igual’

Soy una mujer de 23 de  la raza blanca, heterosexual y de clase media alta. Crecí en Grand Island. Soy el producto del sistema de escuelas públicas de Grand Island, de la primaria Wasmer Elementary, justo a un bloque de mi casa en la parte histórica del sur de la ciudad; mi madre enseno la clase de salud (para mi vergüenza) en la secundaria Barr Middle School; y finalmente a la prepa Grand Island Senior High, los pasillos cavernosos llenos con 2,2000 otros jóvenes de cada esquina de la ciudad, donde mi estatura media alta me dió ventaja en la competencia por el espacio. Por los primeros 18 años de mi vida, Grand Island era la única casa que conocía. No soy una inmigrante, y no tengo ni la menor idea de las batallas únicas por las que pasan los inmigrantes, y los hijos de inmigrantes en mi pueblo. Pero en mi investigación para este artículo, la gravedad de la redada se hizo más clara,  cada persona con la que hablaba tenía un miembro de familia, un amigo o un conocido que estaba trabajando en Swift & Co. cuando esto pasó, o peor aún, fueron deportados. Aunque han pasado más de 10 años desde la redada, su impacto todavía es palpable. Esto fue muy claro en los meses de mi reportaje, cuando a veces sentia que habia hablado con todo mundo tratando de encontrar a alguien dispuesto a hablar sobre su experiencia personal con la redada. La herida aparece, todavía está fresca.

En los días y semanas después de la elección, periodistas de Nueva York a Chicago se lanzaron a “Trump country”, listos para hablar con la gente enojada por ser olvidada por el establecimiento político. Aunque muchos han emigrado a las costas, datos enseñan que la población nativa en el medio oeste está disminuyendo, y muchos inmigrantes son atraídos por el bajo costo de vida y las oportunidades de trabajo. Grand Island, particularmente en sus escuelas, fue alabado por su respuesta a la redada. A la mayoría de los inmigrantes que entrevisté les gusta vivir aquí, la atmósfera de un pueblo chico, los valores familiares y el sistema alentador de escuelas son las razones por las que se quedan. ¿Entonces qué significó cuando, el 8 de noviembre del 2016, la mayoría de los ciudadanos de Grand Island votaron por un hombre con una visión de América sin inmigrantes? Estos dos grupos—anglosajones desanimados por la retórica tribalista del presidente, e inmigrantes buscando el sueño Americano en el corazón de la tierra libre—se unen en Grand Island, un pueblo de ferrocarril que fue establecido por inmigrantes. Su política conservadora—del 3er distrito, de la cual es parte Grand Island, apoyó a Trump con un 75 por ciento —creando así una división. A pesar de trabajar, vivir e ir a la misma escuela junto a los inmigrantes, la mayoría de los votantes de Grand Island eligieron a un presidente con una plataforma basada en estereotipos en contra de los inmigrantes, especialmente de los Latinos. Si, la historia de inmigración en Grand Island es una historia de paradojas, de una comunidad que no sería igual—tal vez ni existiría—sin la misma gente quienes otros prefieren ver alejarse del pueblo. La unidad, o por lo menos la ilusión, que resultó de la redada está otra vez en riesgo, mientras el destino de ambos inmigrantes documentados e indocumentados cuelga en una balanza.

Líderes de la comunidad me dijeron que la elección de Trump ha renovado temores familiares como los del 2006. Aunque unos expresaron duda que una redada similar pasaría otra vez, datos de la Ejecución de Inmigración (ICE) de los Estados Unidos demuestra que arrestos individuales siguen subiendo, particularmente en el interior, así como en travesías de la frontera han disminuido. En abril, ICE hizo una redada en una planta en Tennessee, arrestando a 97 trabajadores en lo que expertos de inmigración dijeron fue la redada de trabajo más grande desde los años de George W. Bush. El récord  fue superado en junio cuando se realizó un arresto de 146 trabajadores en Ohio.

Un líder Latino hablo de una red de susurros en la comunidad, avisos entre familias y conocidos sobre rumores de operaciones inminentes de inmigrantes—cuidado, dicen, la migra está en este restaurante, o en esta calle.

“Está comunidad va ser marcada para siempre por lo que pasó ese día”, dijo Alma Rawlings, dueña de un negocio de Guatemala quien ayudó a familias a obtener consejo legal días después de la redada. “No es igual. No miras a las autoridades igual. No miras a la gente igual”.

Alma Rawlings outside her check-cashing business in Grand Island's Latino business district. In the days after the raid, Rawlings helped connect families with legal counsel.

Alma Rawlings outside her check-cashing business in Grand Island’s Latino business district. In the days after the raid, Rawlings helped connect families with legal counsel.

 

La Redada  

Temprano el 12 de diciembre del 2006, agentes federales de inmigración llevaron de a cabo una redada en la planta Swift de Grand Island (actualmente propiedad de JBS USA). Redadas similares estaban pasando en Iowa, Minnesota, Texas, Colorado y Utah. En el 2009, un reportaje del Centro de Estudios de Inmigrantes , una organización de la derecha que favora reducir inmigración, dijo que casi 1,300 inmigrantes indocumentados fueron arrestados en plantas atravez de todo el país. Varios de esos detenidos, incluyendo a Luisa, fueron cargados con el uso ilegal de identidades de ciudadanos Estadounidenses. El reportaje estimó que 23 por ciento de los trabajadores de Swift eran inmigrantes indocumentados al tiempo de la redada. ICE reportó que 252 trabajadores fueron arrestados en Grand Island.

La planta Swift emplea principalmente a inmigrantes, la mayoría de Mexico y Centroamerica, pero en años recientes también de Somalia y Cuba. El censo del 2016 reportó que el 29.6 por ciento de los habitantes de Grand Island son Hispanos. Residentes Negros constituían el 2.5 por ciento y Asiáticos el 1.2 por ciento. Con una escasez de trabajadores después de la redada, oficiales de Swift empezaron esfuerzos de reclutación en México, ofreciendo incentivos como comida y cobijas para reclutar empleados, dijo Jerry Watson, ex sheriff del condado Hall, condado al que pertenece este pueblo. “Estoy de acuerdo, es ilegal, pero lo estamos de alguna manera pasando por alto”, dijo Watson de laactitud de los oficiales sobre la inmigración ilegal. “Tenemos de 10 a 12 millones de inmigrantes ilegales en este país. Y para ser franco, al sacarlos en este momento, tendría un impacto inmenso en la economía”.

En el 2006, la planta Swift empleaba aproximadamente 2,600 personas. Ese número hoy es más de 3,000, según un representante de JBS USA. El representante dijo que la compañía ha trabajado con un programa de ICE desde el 2012 “para fortalecer el número de trabajadores legales en la compañía”.

 

La Llegada

Dr. Stephen Joel es un hombre que ocupa todo el cuarto. Alto, con pelo color de sal y pimienta y un aura autoritativa, habla animadamente de la redada, y los días y meses que siguieron. Es fácil entender porqué: Joel era superintendente del distrito escolar en el 2006 y un actor en el esfuerzo de cuidar a los niños quienes sus padres fueron afectados. Estaba al centro de atención mientras Grand island se convirtió en un modelo nacional para escuelas públicas que, en una era de palabras de inmigración como “dreamer” y “sanctuary city” son usadas regularmente por los políticos, tienen que enfrentar los desafíos únicos de hijos de inmigrantes. Publicaciones nacionales como el Washington Post  y el Wall Street Journal reportaron sobre las redadas, hablando específicamente del rol de Joel. Joel viajó el país hablando con otros administradores sobre la experiencia, y dio un TED talk en Lincoln en el 2012, donde habló sobre el impacto de la redada en su carrera.

“La política del tema, cual siempre me ha fascinado, es que estábamos solos y nos convertimos en los portavoces de esos quienes fueron afectados en nuestra comunidad”, dijo Joel en una entrevista.

Hoy, Joel es superintendente de las escuelas públicas de Lincoln, un distrito más grande y urbano en la capital del estado. El comenta que, aunque Lincoln tiene sus propios problemas de integración, Grand Island es un caso de estudio esencial de la influencia de inmigración en la clase de trabajadores en comunidades.

“Como alguien que estudia economía, y decía en Grand Island antes de la redada, ‘¿Que tal y si se hirian todos los inmigrantes’”? El dijo. “¿Que pasaria con la economía local? ¿Que pasaria con el costo de tus propiedades’? Y claro, por más que lo pensaban, se dieron cuenta que nos habíamos convertido en una economía que es dirigida por trabajadores hijos e hijas de trabajadores ferrocarrileros imposible de remplazar con la mano de obra de los nativos locales de Grand Island”.

Esto no siempre fue el caso. Grand Island fue establecido por inmigrantes Alemanes de Iowa en los 1850. El nombre incongruente del pueblo—“Grand” es debatible, tal como lo es “Island”—viene de La Grande Isle, lo que los vendedores Francés llamaron la “isla” formada por los ríos Wood y Platte. Los primeros años fueron marcados por conflictos con los tribus Sioux y Pawnee, nativos de la región. El ferrocarril Union Pacific llegó al pueblo una década después y todavía suena varias veces al día.

Inmigrantes de México empezaron a llegar en la decada de los setentas, conforme con la tendencia nacional de inmigrantes. El censo en 1970 demostró que el 1.5 por ciento de población era “de origen o linaje Español”. Por el 1990, el número era 4.8 por ciento, y en el 2000, el año antes de que yo empezara el kinder, llegó a 16 por ciento. Más de uno en cuatro habitantes eran Hispanos o Latinos en el 2010. Área Microdato (una medida geográfica utilizada por el censo Estadounidense), que incluye Grand Island, demuestra que México es el origen más común de los inmigrantes, seguido por Guatemala y Cuba. Números altos de inmigrantes en la área también son de Sudán y Somalia.

 

Dolor de Crecimiento

La cara de Grand Island está cambiando en en diferentes maneras y mas matices de las que sugieren los números, sin embargo, y tal vez nadie conoce está realidad mejor que la residente de largo tiempo Yolanda Nuncio.

Nuncio es un sinonimo de Grand Island mucho mayor que las grullas Canadienses que atraen a los ecologistas para ver su migración cada primavera. Está en sus 60as y es de bastante menor estatura que yo, pero lo que le hace falta en presencia física, lo tiene en su carácter fuerte. Con justa razón ha sido una activista en varios casos en Grand Island por años—ahorita, está enfocada en promover la registracion para votar. Cuando paso la redada, fue una de las primeras a la que mucha gente acudio.

La primera vez que conocí a Nuncio fue el junio pasado, ocupamos una mesa en la esquina del Mercado Azteca, una tienda Latina local de comida y restaurante popular en la zona del centro a la hora de lonche. Durante una conversacion comiendo chips y salsa, ella contó su camino sobre las iteraciones de Grand Island a través de los años, desde el principio de inmigración Latina hasta la fusion de culturas que se viven en estos tiempos.

“Cuando era niña, la población Latina era mayormente Chicanos que habian estado aquí por varias generaciones, como mi propia familia”, ella dijo. “En ese entonces, eran por mayoria hombre solteros jóvenes, y venían a trabajar, claro, a Swift u otras plantas de empaque en el área. Recuerdo que en esta comunidad todos se conocian y si eras Mexicano, era debido a tu familia había estado aquí por mucho tiempo, o veías a la población de muchachos jóvenes empezar a emigrar aquí”.

Cuando esos jóvenes empezaron sus familias, y esas familias empezaron las suyas, explicó Nuncio, la demográfica cambio. De repente, inmigrantes de otros países Latinoamericanos—especialmente Guatemala, Cuba Y Honduras—llegaron e hicieron sus casas junto a las familias Mexicanas que habían vivido en Grand Island por generaciones. Ningún lugar representa este cambio como el barrio en la calle 4 en el centro, una enclave de negocios Hispanos. Fuera de la calle 4, se puede comer pupusas en un restaurante Somalí y comprar té de burbujas en un mercado Asiático. Datos del censo indican que habían 516 “negocios de minorias” en Grand Island, en el 2012, de los cuales los dueños eran inmigrantes.

El rapido cambio demográfico de Grand Island es más obvio en las escuelas. Cuando empecé el kinder en 2001, mi primaria era 43.5 por ciento no blancos, la cuarta más diversa de las 14 primarias del distrito y mucho más diversa que la ciudad en total. Las escuelas públicas de Grand Island no tienen vergüenza al demostrar su diversidad: Tienen un programa de “Newcomers” para hijos de inmigrantes recién llegados (que usualmente no hablan Inglés). Los administradores con quienes hablé dijeron “cada” orgullosamente en el principio de su mantra “Cada Estudiante, Cada Día, Un Éxito”. Comparti su orgullo, una década después de salir de mi alma mater cuando cauzo noticia en el 2014, por tener las calificaciones de matemáticas y lectura más altas de las 77 primarias públicas en pobreza en el estado.

Esto, claro, no quiere decir que Grand Island y las comunidades alrededor no han pasado por animosidad racial. En un incidente muy público durante el campeonato estatal de muchachos en el 2012, estudiantes de una escuela predominantemente blanca, Lincoln East High School, lanzaron permisos de residencia al campo, una referencia al estado de inmigración, al equipo opuesto de Omaha South High School, el cual era el 60 por ciento Latino. Un joven con una playera que leía “Border Patrol” en un partido de voleibol el año pasado causó controversia en el pueblo chico de Lexington, llamado “Mexington” por su población Mexicana. El mismo año, policias multaron a un hombre en la tienda Hastings, en un pueblo cercano, por poner anuncios alrededor del pueblo que promocionaban un sitio de internet de supremacía de los blancos.

 

 

A Cercas

Mi tiempo en el sistema de escuelas de Grand Island me dio la oportunidad de conocer a varios niños afectados por la redada. Uno de ellos era Kevin García, un amigo de la prepa que tiene un padre, abuelo, tias, tios y primos que han trabajado o trabajan en Swift. El padre de Kevin, Candido García-Ortiz, y su tío Artemio García están aquí legalmente, y de todos modos les daba temor la redada.

Mientras movía productos atravez del piso en plataformas de madera, “Empezamos a notar que algo no era normal”, me dijo García-Ortiz con el uso de un traductor. “Una persona se nos acerco porque sabia que habia dos personas que no tenían documentos y nos dijo, ‘Aquí está la inmigración, vale más que hagas algo, olvídate del trabajo, ya vete’”.

En una manana de octubre, en su pequena casa hubicada al norte de la ciudad, hable con García Y García-Ortiz, quienes emigraron de Guatemala a finales de la decada de los 80s, y principios de los 90s, respectivamente. García es un operador de montacargas que vino a los Estados Unidos cuando tenía 18 y estaba presente para una redada similar en la planta en 1992, dijo que la gente empezó a correr en cuanto vieron a agentes de ICE buscando armarios y esquinas en donde esconderse. Expreso tener menos temor que durante la primera vez porque en esta ocacion ya tenía sus papeles en regla, pero aun asi estaba nervioso. El miedo que la gente sentía antes todavía sigue, el dijo.

“Es más miedo”, contó, hablando con sus manos mientras estábamos sentados en su mesa, que tenía calabazas pintadas como calaveras de azúcar para Halloween. “Puedes ver más diferencia entre los blancos y los Hispanos, y las diferentes cosas ocurriendo entre estos dos”.

Para su parte, el departamento local de policías y el sheriff se quedaron fuera de la redada lo más posible, solo asistiendo el tráfico alrededor de la planta. Steve Lamken, quien era jefe de policía durante la redada, dijo que ICE les aviso con tiempo de la operación, pero GIPD negó involucrarse.

“No quise ser parte de la redada”, dijo Lamken en una entrevista. “No había duda que iba ser perturbadora. Cuando se retiran al final del día, esta todavia  es nuestra comunidad al la que debemos cuidar”.

Watson, ex sheriff, fue menos diplomatico.

“Era un show de perro y caballo pony”, él dijo, revelando que su departamento supo de la redada menos de 24 horas antes.

“No estaba contento, porque  no había absolutamente nada de comunicación o coordinación”, el dijo. “Eso no me cayó bien, porque vivimos en una comunidad, y para que ellos lleguen así … fue muy desconcertante”.

Un representante de ICE negó comentar, y ninguno de sus agentes actuales fueron involucrados en la redada.

Dr. Stephen Joel was Grand Island Public Schools' superintendent in 2006.

Dr. Stephen Joel was Grand Island Public Schools’ superintendent in 2006.

 

Regreso a la Escuela

Mientras tanto, maestros y administradores en el pueblo lucharon contra la niebla sobre lo que realmente había pasado en la fabrica. Esos quienes entreviste recuerdan tratar de identificar cuales niños se irían a una casa sola esa noche, mientras calmaban los miedos de los estudiantes.

“Se trató de seguir el día lo más normal que posible, por el bien de nuestros alumnos”, dijo Kris Schneider, una ex principal en una primaria local. “Mucho del trabajo ese día paso atrás de las escenas”.

Maestros se quedaron en la escuela hasta tarde asegurandoce que cada estudiante tuviera donde ir. Algunas veces ese lugar era la casa de unos maestros hasta que un familiar pudiera ser localizado. Pero a pesar de los esfuerzos de los maestros, la redada degrado la confianza de los estudiantes en los maestros en cuanto pasó todo.

“Los niños no iban a la escuela”, dijo Nuncio. “Gente de las escuelas salían a buscarlos para encontrar que nadie estaba en casa … Manejaban por los estacionamientos de casas mobiles, y era come si estaban abandonadas porque no habían niños jugando afuera, las cortinas y las puertas estaban cerradas, porque la gente tenía miedo”.

Cuando los estudiantes aún iban a la escuela, las emociones estaban alteradas. La buena relación que los maestros lucharon tanto por hacer, especialmente con niños de inmigrantes recién llegados, rápido se diluyo.

“Uno de mis estudiantes dijo, ‘Ya no te debo de contar nada más’”, dijo Tracy Morow, una maestra en el programa Newcomers, para los niños de inmigrantes. “Es difícil por la política del hecho. Es fácil decir que los vamos a querer a todos y hacer todo por ellos. Habían muchas emociones el día siguiente”.

Sin embargo, había una oportunidad entre la tragedia para que ayudara la comunidad. Cindy Wells, la directora de actividades, quien era popular entre los estudiantes en Grand Island Senior High, me contó la historia de una muchacha. Ella estaba embarazada, se quedó sin familia después de la redada y se quería salir de la escuela. Wells y otra facultad la apoyaron y le dieron dinero para pagar su renta y servicios públicos, para que asi tuviera un lugar donde quedarse cuando terminara la escuela. La muchacha luego se casó y hoy tiene tres niños que trae a la escuela para visitar a Wells. Wells no es sensata, pero es abordable. Tiene un estatus noble y legendario entre los estudiantes, quienes regularmente le chocan la mano mientras pasa rápidamente por los pasillos. Pero se pone emocional cuando habla de sus estudiantes.

“Nuestros alumnos vienen todos los días para trabajar duro para una educación”, ella dijo, mientras su voz se volvia seria. “Están trabajando muy muy duro, para obtener sus permisos y quedarse aquí. Aprendí tanto de verlos pasar por el proceso. … Estoy tan agradecida que se acepten los unos con los otros”.

Wells no es la única con estos sentimientos. Joel, quien llegó a Grand Island en el 2000, cree que el efecto de la redada en los estudiantes era integral al punto de vista de la gente, sobre inmigración, especialmente esos quien, en sus palabras, “no entendían lo que le estaba pasando a su comunidad de ferrocarril”.

“Todos creemos en los jóvenes”, el dijo. “La sociedad Americana cree en los jóvenes y en la estructura familiar. … Es una comunidad muy conservadora, tal vez la más conservadora en la que he vivido. Pero también sentí que después de la redada, la educación tenia mas prioridad, y la gente empezó a realizar que estos son seres humanos”.

 

‘Oportunidad Perdida’

El hecho queda que no importe el número de clichés sobre la unidad y diversidad, la mayoría de los votantes en Grand Island votaron en contra de los inmigrantes. La elección de Trump ha asegurado que reforma sensible sobre la inmigración no pasará pronto. ¿Entonces donde quedamos?

“Si, teniamos mucha gente que nos ayudara, pero al mismo tiempo, había una oportunidad perdida por varios líderes de la comunidad”, dijo Carlos Bárcenas, un organizador comunitario que vino a Nebraska del estado de Guerrero en el 1994. “Pude ver con quien realmente podía contar”. Una gente que entrevisté no hablaron del presidente, hasta negaron llamarlo por su nombre. Pero otros, como Nuncio, no cortaron las palabras cuando me dijeron lo que pensaban de Trump, quien infamemente empezó su campaña caracterizando a los Mexicanos como violadores que traen drogas y crimen a los Estados Unidos.

“[Trump] ha legitimado el racismo, ha legitimado el odio”, dijo Nuncio. “Hemos llegado tan lejos en las relaciones raciales y equidad e intolerancia y todo eso y creo que aún hemos regresado 20 a 30 años”.

 

El Crisol

Mientras la gente sigue curando las viejas heridas, organizaciones como la coalición multicultural han tratado de conectar a poblaciones de inmigrantes y nativos a través de cenas comunitarias, donde la mitad de esos en la mesa son minoridades. Iniciativas como el programa Newcomers y el festival étnico anual tienen una meta similar.

Sin embargo, asimilación toma tiempo, y también varias generaciones. Rawlings, una dueña de un negocio de Guatemala, dio un suspiro largo cuando pregunte sobre las dificultades por las que pasan los inmigrantes en Grand Island. Rawlings, quien está casada con un güero y tiene un hijo de mi edad, dijo que la rechaza de salir del círculo es tanto un problema con los Latinos que con todo Grand Island. Habla orgullosamente de su hijo, un intérprete legal en una oficina pública de defensor.

“Le pregunto a mi hijo sobre cómo bastantes [estudiantes se salen de la escuela], ¿porque no aplican por una beca? ‘Es ignorancia, la cultura y los padres. Aún no estamos ahí. … La cultura Latina dice que tienes 18, ya terminastes, te casas, y ya. Va tomar mucho tiempo para hacer el cambio’”.

Cómo Rawlings, Watson habló de varios obstáculos culturales, y también de unos institucionales. Habló mucho de los esfuerzos inútiles para diversificar el departamento de policía.

“Te puedo decir ahorita, me encantaría tener oficiales Hispanohablantes trabajando por mi”, el dijo. “Los he visto venir y salir a través de los años, pero no en este departamento. Es difícil por lo menos hacerlos aplicar”.

Continuo, “Apenas estaba hablando con el director de la coalición multicultural. Estábamos hablando de los Sudanés y Somalias y como seria genial por lo menos obtener a uno que aplique. Te puede dar esa dimensión porque en Grand Island—puedes ver a varias comunidades en todo el estado, y creo que Grand Island es un crisol”.

Carlos Barcenas is an immigrant from the Mexican state of Guerrero.

Carlos Barcenas is an immigrant from the Mexican state of Guerrero.

 

Un Deseo

“He reflexionado la razón porque el gobierno escogió las ciudades que escogió en el 2006”, me conto Joel en nuestra primera entrevista hace más de un año. “¿Sería porque nadie le estaba poniendo atención al medio oeste”?

Es una pregunta que ha estado en mi mente desde entonces. Grand Island no es un lugar destinado para ser el centro de atención. Y cuando algo realmente pasa, algo tan impactante como ese día en el 2006, entonces, eso es cuando Grand Island se revela, por bueno o por malo.

La vida está pasando aquí. Gente está yendo a su trabajo y soportando a sus familias y luchando por sus derechos, y cuando el ICE planea una redada o el presidente dice que va construir un muro, les afecta igual como afecta a Nueva York o a Los Ángeles.

Cuando hablamos de la inmigración, pensamos que es un problema de los Latinos”, dijo Nuncio. “No es un problema de los Latinos. Es un problema que afecta a gente literalmente de todo el mundo”.

Bastante pasa en 12 años. Me gradué de la prepa, y luego del colegio. Viaje alrededor del país y una vez sobre el Atlántico para varios trabajos. Ahora estoy en California, viviendo una vida totalmente diferente de lo que pensaba en 2006. Pero Grand Island se quedo increiblemente igual: no estático, pero estable. La gente se ha ido solo para regresar unos pocos años después. Varios de mis amigos de mi niñez se han casado y tenido sus primeros hijos, comprando casas a bloques de donde crecieron. Digo estas cosas sin cinismo. Esta consistencia me hace regresar.

Pero para Martha y otros quienes sus vidas fueron cambiadas por la redada, consistencia no ha sido una opción. En los cuatro años que martha ha estado sin su mamá, cada día trae una abundancia de preocupaciones nuevas, sobre la salud y seguridad de Luisa, criando sus niños, manteniendo su familia. Van a Mexico por lo menos una vez al año. Martha dice que la calma después de la tormenta se está acercando a sus niños ahora que su madre no está para ayudar a cuidarlos.

De todos modos, quisiera que no fuera así. Una noche, mientras estaba terminando esta historia, me encontré en la página de Facebook de Martha. Como cualquier madre, su página está llena de fotos de sus hijos, enfrente del árbol de navidad con sus perros. Pero una foto me llamó la atención. Es Luisa, una mujer regia con el pelo gris, parada en el medio, con sus hijas alrededor de ella, incluyendo Maria.

Alguien le comentó. “¿Se regresan a casa”? preguntó. Martha respondió, prometiendo mandar saludos, y dijo no, la foto es vieja. Agregó: “Como quisiera estar en casa con todos. . .”

 

Olivia Exstrum
Olivia Exstrum
Olivia Exstrum, who grew up in Grand Island, Nebraska, is a graduate of Northwestern University. She is currently an editorial fellow at Mother Jones magazine in San Francisco.

Gaby Amparan
Gaby Amparan
Gaby Amparan translated this story. Hailing from Liberal, Kansas, she is a Secondary English Education student at Emporia State University.

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